TODO EMPEZÓ POR UNA «CALCO»
De chico, me pasaba tardes enteras entrando a cualquier local del centro de la ciudad para pedir una “calco”. No me importaba el rubro al que pertenecían, la quería. Después, a las mejores las pegaba en la carpeta del colegio —estaba de moda en ese momento. Las calcomanías tenían un no sé qué. Algo magnético.
Tan fuerte fue ese lazo que estudie diseño gráfico y al mismo tiempo empecé a trabajar en un taller de serigrafía. En ese lugar conocí a Leo Capiglioni. De él aprendí muchísimo, tanto que me animé a dar el siguiente paso, mi propio taller.
Hoy, con 13 años en este oficio, hago trabajos de impresión para diferentes empresas, negocios y particulares.
- Carteles de alarma en alto impacto —material plástico semirrígido, liviano y resistente al frío y calor.
- Calcomanías de control.
- Personalización de productos.
- Etiquetas para ropa.
Con las técnicas de serigrafía y tampografía se obtienen resultados de excelente calidad.